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¿Tiene mi hijo TDAH?

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MI HIJO ESTÁ DIAGNOSTICADO DE TDAH ¿QUÉ ES ESO?

“Me ha dicho el médico que mi hijo tiene TDAH y que si no toma la pastilla todo lo que haga será perder el tiempo. También me ha dicho que es genético y que si él tiene TDAH su padre seguro que también lo tiene. Dar pastillas a mi hijo, la verdad, me asusta, pero me ha asegurado que no da problemas y si hubiera alguno, se retira el tratamiento y ya está”

Mensajes como este son los que transmiten los padres tras la visita al médico que ha diagnosticado TDAH a su hijo. Es tan común que entre padres y educadores ya no se duda de estos argumentos y se aceptan como válidos, sin más. ¡Por fin se sabe por qué el niño va mal en el colegio y además, tiene solución!

El término TDAH ha pasado al vocabulario escolar cotidiano, y todo niño rebelde, despistado, con malas notas,…, tiene altas probabilidades de acabar tomando una pastilla antes de ir al colegio.

¿Tan mal lo está haciendo la Naturaleza que millones de niños en todo el mundo necesitan tomar pastillas diariamente para poder prestar atención? ¿Qué está ocurriendo? ¿Es una epidemia o se trata de un gran negocio? ¿Sale más barato medicar que afrontar los cambios necesarios en el desfasado sistema escolar?

Con esto no pretendemos desmentir el TDAH, y cierto es que haya niños que precisen tratamiento farmacológico, pero la medicación masiva de los escolares no parece de sentido común.

Para reflexionar sobre ello podemos acudir a una cita del DR. Sroufe, 2012: “la ilusión de que los problemas de conducta de los niños pueden curarse con fármacos nos evita que, como sociedad, tratemos de buscar las soluciones más complejas, que serían necesarias. Los fármacos sacan a todos, políticos, científicos, padres, maestros, del apuro; a todos, excepto a los niños”.

En consulta vemos niños, cuyo comportamiento no es más -ni menos-, que el reflejo de una situación familiar caótica y desorganizada, tomando mediación para el TDAH. ¿Desde cuándo las relaciones familiares se solucionan con pastillas?

Otro aspecto a tener en cuenta es la madurez. A los niños nacidos en Diciembre se les receta más que a los niños nacidos en Enero. ¿Se confunde inmadurez con patología? Según el análisis de estudios recientes, donde se comprobó la fecha de nacimiento de casi un millón de niños, se puso de manifiesto que el factor edad explicaba un 25% de la varianza. Esto significa que miles de niños están recibiendo medicación simplemente por ser los de menor edad del aula (Elder, 2010; Morrow, 2012).

En el colegio es donde se presentan las mayores exigencias del entorno del niño y es cuando aparecen los síntomas. Once meses de diferencia en niños de 6-7años es causa más que considerable para explicar las dificultades que un niño nacido en Diciembre pueda presentar. Dichas dificultades pueden presentarse en el niño como manifestaciones de frustración que hacen que sume más sintomatología en su perfil comportamental, aparentando un perfecto cuadro de TDAH.

En muchas ocasiones hemos escuchado de los resultados positivos obtenidos al iniciar la medicación con metilfenidato, asumiendo a su vez el acierto del diagnóstico. Para nada esta afirmación es correcta. El buen resultado de la medicación no constituye prueba alguna, ya que estos fármacos elevan igualmente los niveles de atención de los sujetos sin TDAH. (Tomasi D. et al, 2011). Tanto ustedes, como yo, como cualquiera aumentaríamos la ejecución de nuestra atención.

A nivel internacional, en 1990, el consumo anual del metilfenidato era de 2.8 toneladas. En 4 años pasó a 9 toneladas. En la actualidad el consumo del metilfenidato sobrepasa las 44 toneladas anuales. En EEUU la factura por fármacos para el TDAH ascendió en 2011 a casi 8.000 millones de dólares, el doble que cinco años atrás (IMSD Institut for healthcare informatics, 2012).

Hoy en día nos gusta solucionar los problemas con rapidez y los medicamentos ofrecen, aparentemente, esa posibilidad. El 15% de la población española consume tranquilizantes. Compramos 52 millones de unidades al año, otros 33 millones de antidepresivos, con un incremento anual del 6%. El TDAH ha convertido también a los niños en grandes consumidores de psicotrópicos. ¿No hemos perdido el rumbo?

El metilfenidato altera todos los circuitos dopaminérgicos, no sólo los que a priori interesarían. Esto incluye el sistema digestivo, el sistema inmunitario y otras áreas cerebrales no directamente vinculadas con la atención y la hiperactividad (Cavaliere C. et al, 2012) lo que explicaría la larga lista de efectos secundarios/adversos que aparecen en los prospectos farmacéuticos.

PROSPECTO: INFORMACIÓN PARA EL USUARIO Metilfenidato hidrocloruro

POSIBLES EFECTOS ADVERSOS                 

Al igual que todos los medicamentos, el metilfenidato puede producir efectos adversos, aunque no todas las personas los sufran. Aunque algunas personas presenten efectos adversos, a la mayoría de la gente el metilfenidato les ayuda. Su médico le informará sobre estos efectos adversos.

Algunos efectos adversos pueden ser graves. Si usted o su hijo tienen algunos de los efectos adversos indicados a continuación, acudan inmediatamente a su médico:

Frecuentes (afecta a menos de 1 de cada 10 personas)

Latidos cardíacos irregulares (palpitaciones)
Cambios o alteraciones del estado de ánimo o cambios de personalidad

 

Poco frecuentes (afecta a menos de 1 de cada 100 personas)

Pensamientos o sentimientos suicidas
Ver, sentir u oír que no son reales, son síntomas de psicosis
Habla y movimientos del cuerpo descontrolados (síndrome de Tourette)
Signos de alergia como sarpullido, picor o urticaria en la piel, hinchazón de la cara, labios, lengua u otras partes del cuerpo, respiración entrecortada, dificultad o problemas para respirar.

Raras (afecta a menos de 1 de cada 1.000 personas)

Sentirse excepcionalmente exaltado, más activo de lo normal y desinhibido (manía)

Muy raras (afecta a manos de 1 de cada 10.000 personas)

Infarto
Crisis (ataques, convulsiones, epilepsia)
Descamación de la piel o manchas rojas purpurinas
Espasmos musculares incontrolados que afectan a los ojos, la cabeza, el cuello, el cuerpo y el sistema nervioso como consecuencia de la falta de circulación sanguínea al cerebro
Parálisis o problemas con el movimiento y la vista, dificultad en el habla (pueden ser signos de problemas de los vasos sanguíneos en su cerebro)
Disminución del número de células sanguíneas (glóbulos rojos, glóbulos blancos y plaquetas) que puede causar más riesgo de coger infecciones, y provocar más fácilmente sangrado y moratones
Aumento repentino de la temperatura corporal, tensión arterial muy alta y convulsiones graves (“Síndrome Neuroléptico Maligno”). No es totalmente seguro que este efecto adverso sea causado por metilfenidato u otros medicamentos tomados en combinación con metilfenidato.

Otros efectos adversos (frecuencia desconocida)

Pensamientos no deseados que reaparecen
Desvanecimiento inexplicado, dolor en el pecho, respiración entrecortada (pueden ser signos de problemas cardíacos).
Si usted o su hijo tienen alguno de los efectos adversos indicados anteriormente, acudan a su médico inmediatamente.

Se indican a continuación otros efectos adversos, y si llegan a ser graves, por favor acudan a su médico o farmacéutico:

Muy frecuentes (afecta a más de 1 de cada 10 personas)

Dolor de cabeza
Sensación de nerviosismo
Dificultad para dormir

Frecuentes (afecta a menos de 1 de cada 10 personas)

Dolor de las articulaciones
Sequedad de boca
Temperatura elevada (fiebre)
Pérdida de pelo fuera de lo normal o disminución del grosor del mismo (pelo más fino)
Somnolencia o adormecimiento fuera de lo normal
Pérdida del apetito o disminución del apetito
Picor, sarpullido o aumento de los picores de los sarpullidos rojos (urticaria)
Tos, garganta dolorida e irritación de la garganta o la nariz
Tensión arterial elevada, latido rápido del corazón (taquicardia)
Sensación de mareo, movimientos descontrolados, actividad fuera de lo normal
Agresividad, agitación, ansiedad, depresión, irritabilidad y comportamiento anormal.
Dolor de estómago, diarrea, náuseas, sensación de malestar y vómitos

Poco frecuentes (afecta a menos de 1 de cada 100 personas)

Estreñimiento
Molestias en el pecho
Sangre en la orina
Agitación o temblor
Visión doble o visión borrosa
Dolor muscular, sacudida musculares
Respiración entrecortada o dolor de pecho
Aumento de los resultados de los análisis hepáticos (vistos en análisis de sangre)
Ira, inquieto o lloroso, excesiva consciencia del entorno, problemas para dormir

Raras (afecta a menos de 1 de cada 1.000 personas)

Cambios en la tendencia sexual
Sentirse desorientado
Pupilas dilatadas, problemas de la vista
Hinchazón del pecho en los hombres
Sudoración excesiva, enrojecimiento de la piel, aumento del enrojecimiento de los sarpullidos de la piel.

Muy raras (afecta a menos de 1 de cada 10.000 personas)

Infarto
Muerte súbita
Calambres musculares
Pequeñas manchas rojas en la piel
Inflamación o bloqueo de las arterias en el cerebro
Función hepática anormal incluyendo fallo hepático y coma
Cambios en los resultados de los análisis, incluyendo los análisis hepáticos y de sangre
Intención suicida, pensamiento anormal, ausencia de sentimientos o emoción, hacer las cosas una y otra vez, obsesión por algo
Dedos de los pies y de las manos entumecidas, hormigueo y cambio de color con el frío (de blanco a azul luego rojo) (“fenómeno Raynaud”)

Otros efectos adversos (frecuencia desconocida)

Migraña
Fiebre muy elevada
Latidos lentos del corazón, rápidos o palpitaciones
Crisis epiléptica mayor (“convulsiones de tipo gran mal”).
Creer cosa que no son verdad, confusión
Dolor grave de estómago con sensación de malestar y vómitos
Problemas de los vasos sanguíneos del cerebro (derrame cerebral, arteritis cerebral u oclusión cerebral)

Efectos en el crecimiento

Cuando se usa durante más de un año, metilfenidato puede reducir el crecimiento en algunos niños.
Esto afecta a menos de 1 de cada 10 niños.
Puede impedir el aumento de peso o estatura
Su médico comprobará cuidadosamente la estatura y el peso de usted o de su hijo, así como la alimentación
Si usted o su hijo no crecen tanto como se esperaba, entonces se puede interrumpir el tratamiento con metilfenidato durante un corto periodo de tiempo.
Si considera que alguno de los efectos adversos que sufre es grave o si aprecia cualquier efecto adverso no mencionado en este prospecto, informe a su médico o farmacéutico.

 

Fuente: Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios

 

De entre los más de 11.000 estudios realizados sobre el TDAH en las últimas décadas, no hay ninguno que evalúe con rigor las consecuencias de la medicación a lo largo de los años. Es un desinterés que genera sospechas.

 

Es importante ver cómo pueden afectar los diferentes puntos de vista sobre el TDAH en su abordaje. En un estudio realizado en Londres por Goodman (2000) en el que valoraban los diferentes puntos de vista sobre la hiperactividad entre los padres y el médico de cabecera, observaron que los padres suelen ver la hiperactividad como un trastorno médico, mientras que el médico lo considera como un problema psicológico. Los padres creen que reconocer y etiquetar el trastorno es una forma de ayudar al niño y les posibilita el buscar ayuda, mientras que el médico considera el diagnóstico como una estigmatización y una forma de evitar problemas educativos. Los padres y los médicos reconocen que la hiperactividad con frecuencia se asocia a un estrés familiar o social, pero el médico suele ver en la familia la causa del trastorno mientras que los padres se ven víctimas del mismo. Los padres de este estudio refieren que los médicos de cabecera están poco informados acerca del trastorno y encuentran a faltar servicios o unidades de referencia para dicho trastorno.

 

Como conclusión a lo expuesto podríamos añadir que el TDA/H y sus subtipos es un trastorno muy complejo en cuanto a su diagnóstico. Hay que seguir una rigurosa evaluación, tanto médica como neuropsicológica, y a su vez, la intervención debe ser individualizada y multidisciplinar. Acuñar el término de TDA/H conlleva muchos riesgos, sobre todo si no se hace de manera acertada, algo que ocurre, desgraciadamente, con mucha frecuencia.

 

Marta Salas. Psicóloga

Num.Col. M-21405

 

BIBLIOGRAFÍA CITADA

Manual CSAT, Tarea de Atención Sostenida en la Infancia. Mateu Servera y Jordi Llabrés. UIB. TEA ediciones, 2004

Las otras verdades del TDAH. C. Alós y C. Ruíz, Octubre 2012

Actualizaciones en el tratamiento por Déficit de Atención con Hiperactividad. Aula Médica de Psiquiatría. Año III.nº3.2001

Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (2009). Metilfenidato (Corcerta/Medikinet/Rubifen): Actualización de las condiciones de uso.

Asociación Española de Psiquiatría del Niño y del Adolescente. (2008). Protocolos 2008

Bentall, R. (2011). Medicalizar la mente. Barcelona: Herder Editorial

IMSD Institute for healthcare informatics. (2012). The use of medicnes in the United States: Review of 2011. New York

 

 

www.cye-psicologia.com

 

 

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